sábado, 31 de mayo de 2014

Eleanor & Park. (frases)

¡Hola chicos! Hoy os traigo frases del libro Eleanor & Park, que acabé de leer anoche. Cuando tenga tiempo os dejaré la reseña del libro junto a mi opinión por aquí. ---Esto lo escribí el día 25 y se me olvidó publicarlo, xd.---

Me entran ganas de romper esa canción a pedacitos y disfrutar de ellos hasta reventar.

Eleanor dejó que aquellas palabras la golpearan de pleno como un puñetazo directo a la barbilla.

-Piensas demasiado.
+No puedo evitarlo. No puedo desconectar el cerebro.

¿Que si lo echaba de menos? Quería perderse en él. Rodearlo con los brazos como un torniquete.

-¿Y a tite gusto?
+Me encantas.
Nada más oírlo, Eleanor sonrió. Y cuando Eleanor sonreía, algo se rompía dentro de Park.
Algo se rompía siempre.

Eleanor tenía razón. No era guapa exactamente. Emanaba algo artístico, y el arte no busca ser bonito; busca despertar tus sentimientos.

Lo siento, pensó, ahora sin volver la vista atrás.

-¿Habéis roto?
+Más o menos.
-Es una pena.
+¿Ah, sí?
-Bueno, debe de serlo, porque pareces un niño de cuatro años perdido en unos grandes almacenes.

Las palabras le quemaban en la garganta, como si tuviera una bomba a punto de estallar -o un tigre a punto de saltar- en la base de la lengua. Le costó tanto guardárselas para sí que se le saltaron las lágrimas.



-No quiero pensar en un después.
+A eso me refiero, no tiene por qué haberlo.- dijo él.
-Claro que lo habrá. O sea.. por el amor de Dios, claro que lo habrá. No nos vamos a casar.
+Ahora no.
-Para.- le pidió ella.
+No te estoy pidiendo que te cases conmigo, lo que digo es que te quiero. Y no me imagino un final...
-Pero si tienes doce años.
+Tengo dieciséis. Bono tenía quince cuando conoció a su esposa y Robert Smith, catorce.
-Romeo, dulce Romeo...
+No, no es eso, y lo sabe. No hay razón para pensar que un día dejaremos de querernos. Y muchas para pensar que seguiremos juntos.
-''Yo nunca te he dicho que te quiero''-pensó ella.

Ella nunca había contemplado la idea de quitarse la vida, pero a menudo pensaba en parar. Correr hasta que su cuerpo no diera más de sí. Saltar desde un lugar tan alto que nunca llegara al fondo.

Ellos se amaban, se besaban en la boca, sin importarles quién hubiera delante. ¿Qué posibilidades hay de conocer a alguien que te inspire esos sentimientos? ¿Una persona a la que amar por siempre, alguien que te quiera por toda la eternidad? ¿Y qué haces si esa persona ha nacido a medio mundo de distancia?

-Pase lo que pase, te quiero.
Ella le rodeó la cintura con los brazos y él le abrazó los hombros.
-No me puedo creer que la vida nos diera esto-continuó diciendo él- para quitárnoslo después.
+Yo sí. La vida es una zorra.
-Pero depende de nosotros. No tenemos por qué perderlo.

No estoy listo para que dejes de ser mi problema.

La fuerza de voluntad era el único arma con el que contaba para superar todo aquello.

No existe el príncipe azul, se dijo.
No existen los finales felices.

Me has salvado la vida. No para toda la eternidad. Seguramente sólo de manera temporal. Pero me has salvado la vida y ahora soy tuya. La persona que soy aquí y ahora es tuya. Para siempre.

-No sé cómo despedirme de ti.
+Pues no lo hagas.
-Pero tengo que irme..
+Pues vete -dijo él- pero no te despidas. No es un adiós, al menos no para siempre.

Tenía que darle una explicación, pero se le hacían pedazos en las manos. Le costaba demasiado escribir la verdad; él era una perdida demasiado grande. Sus sentimientos hacia él quemaban demasiado como para tocarlos.

Lo suficientemente desesperados y valientes como para intentarlo.


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